Hay frases que escuchamos frecuentemente y que, en cierta medida, hemos normalizado tanto que las aceptamos como verdades absolutas, hasta el punto de bajar nuestras defensas y no hacer nada para ir contracorriente. Frases como «errar es de humanos», «todos somos pecadores» o «pecar es humano» han creado la falsa idea de que está bien equivocarse o que está bien pecar. Es cierto que nos equivocamos, pero no estamos llamados a justificar nuestra equivocación. Es cierto que pecamos, pero no fuimos creados para el pecado. Sí, leíste bien: no fuimos creados para pecar. Estas y otras expresiones debemos desarraigarlas de nuestro vocabulario, a fin de que no hagamos parte de nuestra humanidad aquello que no forma parte de ella. En el libro de la Sabiduría leemos: «Porque Dios creó al hombre para la incorruptibilidad, le hizo imagen de su misma naturaleza; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen» (Sab 2, 23-24).
El bautismo nos hace hijos de Dios; por ende, debemos vivir como tales. Vivir sin pecar es imposible para el hombre, pero no para Dios. Si nos abandonamos a Él con humildad y recurrimos a Él frecuentemente, a su debido tiempo, nos transformará. Recuerda: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible» (Mt, 19,26b).

